En la República Dominicana se llevó a cabo una significativa convivencia deportiva entre centros de rehabilitación, un encuentro pensado para fortalecer la integración, el compañerismo y la motivación de quienes transitan por el proceso de recuperación de las adicciones. Jornadas como esta nos recuerdan que la rehabilitación no se vive en soledad: cada paso, cada esfuerzo y cada logro se construyen mejor cuando hay un equipo que anima, acompaña y celebra junto a nosotros. El deporte se convierte así en un puente que une corazones, genera confianza y devuelve a los participantes la alegría de sentirse parte de una comunidad que cree en ellos y en su capacidad de volver a empezar.
El evento contó con la participación de varias instituciones comprometidas con la rehabilitación, entre ellas la Fundación Dios es Fiel, la Fundación Volver, NA y el Centro Guara-BI. La presencia de todas estas organizaciones evidenció que la lucha contra las adicciones es una causa compartida, en la que cada institución aporta su experiencia, su entrega y su vocación de servicio. Ver a tantos equipos trabajando por un mismo propósito renueva la esperanza y demuestra que, unidos, podemos ofrecer a las personas en recuperación mayores oportunidades de transformar sus vidas y de reintegrarse plenamente a la sociedad.
Durante la jornada se realizaron diversas actividades deportivas en un ambiente de respeto, apoyo mutuo y celebración de la vida. Los participantes demostraron que el esfuerzo, la disciplina y el trabajo en equipo son valores que también se entrenan en la cancha y que luego se trasladan a la vida diaria. Cada partido, cada competencia y cada muestra de aliento fueron una lección de superación: allí no importaba ganar, sino demostrarse a sí mismos que todavía hay fuerzas para luchar, para sonreír y para seguir adelante. La Fundación Volver tuvo el honor de ser el centro anfitrión, acogiendo a los demás participantes con entusiasmo y fraternidad, y convirtiendo sus espacios en un lugar abierto y cálido para todos.
Este encuentro no solo promovió la salud física y el espíritu deportivo, sino que también reafirmó el compromiso de cada institución con la recuperación, la fe y la esperanza en un futuro libre de adicciones. Actividades como esta nos recuerdan que detrás de cada persona en rehabilitación hay una historia de lucha, un anhelo de cambio y una familia que espera con fe. Por eso seguiremos impulsando espacios de sana convivencia que alimenten el cuerpo y el alma, convencidos de que cada día de esfuerzo acerca a quienes participan en nuestros programas a una vida nueva, plena y llena de propósito.



